Es una de las fases más importantes en el tratamiento ya que
suele ser la causa o uno de los aspectos que más influyen en las disfonías.
Se comienza a trabajar con el paciente tumbado para
posteriormente pasar a la posición de sentado y finalmente de pie.
El tipo de respiración que se intenta conseguir es la
costo-diagragmática ya que es la que permite una mayor inspiración e espiración
de aire y aumenta la capacidad pulmonar del paciente.
Estos ejercicios se realizarán de forma progresiva para
aumentar la capacidad respiratoria y corregir en pacientes disfónicos (por
pólipo laríngeo, nódulos vocales, disfonía psicógena...) el patrón
respiratorio:
1. Toma de conciencia de la
respiración: Permaneciendo el paciente acostado sobre la espalda,
colocará una mano encima del tórax y otra encima del abdomen, fijándose en qué
parte del cuerpo asciende cuando toma aire y qué parte desciende cuando lo
expulsa. Generalmente los pacientes con disfonía van a emplear un tipo
respiratorio torácico alto, incluso con ascenso clavicular.
2. Respiración diafragmática:
Una vez que se ha tomado conciencia de la respiración errónea, se trata de que
el paciente lleve el aire a un punto medio dentro de su cuerpo. Sentir que el aire
penetra dentro del cuerpo sin necesidad de empujarlo sino permitiendo su
entrada. En las mujeres puede ser de ayuda el indicarles que tengan la
sensación de que su útero se llena en cada inspiración.
3. Respiración nasal alternativa:
Se inspira por la ventana nasal derecha y se espira por la izquierda y a la
inversa. El dedo índice de la mano derecha se coloca sobre la raíz de la nariz
(entre las cejas) y con los dedos pulgar y medio se taponan las ventanas
derecha e izquierda en el momento que corresponda, sin realizar pausa
espiratoria y recogiendo el resto de los dedos sobre la palma de la mano.
4. Respiración diafragmática
controlada: Una vez se interioriza la respiración correcta el paso
siguiente es dirigirla hacia el habla, es decir, realizar una inspiración nasal
y espiración bucal. Es frecuente debido al patrón respiratorio erróneo que la
cantidad de are que entra en los pulmones sea escasa y no se logre sacar
rendimiento, por tanto el paciente debe alcanzar dos objetivos básicos:
•
Respirar correctamente: El paciente deberá inspirar y retener el aire
unos segundos dentro de los pulmones, espirar por la boca y permanecer quieto
antes de volver a inspirar. De esta forma, quedando en apnea unos segundos, los
alvéolos pulmonares tenderán a abrirse con lo que mejorará la capacidad
respiratoria.
•
Ampliar el rendimiento que se obtiene de cada soplo: La dosificación del
soplo es el segundo objetivo, consiste en tomar aire y separar este movimiento
del siguiente con una pequeña pausa y expulsarlo imitando el habla de la forma
más lenta posible. En varones este soplo durará: 23-27sg, en mujeres: 21-24sg.
En pacientes disfónicos: 7-10sg.
También existe un ejercicio de coordinación
fono-respiratoria llamado Inspiración nasal diafragmática (IDN):
1. Tome aire y expúlselo de forma continuada emitiendo el sonido /sssssssssss/
2. Tome aire y expúlselo de forma continuada emitiendo el sonido /ffffffffffffff/
3. Tome aire y expúlselo de forma continuada emitiendo el sonido /zzzzzzzzzz/
2. Tome aire y expúlselo de forma continuada emitiendo el sonido /ffffffffffffff/
3. Tome aire y expúlselo de forma continuada emitiendo el sonido /zzzzzzzzzz/
Hay que asegurarse que el sonido tiene el mismo volumen al
principio que al final. Deberemos observar la regularidad del movimiento de
nuestro diafragma y nunca apuraremos el aire residual.
También existe un ejercicio que consiste en controlar la
espiración y el soplo. Consiste en soplar sobre la llama de una vela a unos 15
o 20 centímetros de distancia. La llama se inclinará, variará de tamaño, pero
no se debe de apagar ni parpadear. Tendremos que mantener esa espiración unos
20 segundos de manera controlada y uniforme. El control del soplo se realiza
con el diafragma.