Evitación y eliminación de conductas
- Agentes externos:
- Evitar agentes externos como el tabaco(El humo del tabaco es el principal elemento tóxico, puesto que además de irritación provoca sequedad), alcohol, gases nocivos (lacas, tintes, ...), comidas y bebidas fuertes o demasiado calientes o frías, determinados medicamentos, ambientes muy calientes o fríos, cambios bruscos de temperatura, ambientes ruidosos (Es lo que más perjudica a la voz puesto que obliga a hablar con un volumen que supere ese ruido. Además, si a él se le suma la polución (humo) y la irritación interna (alcohol) se dan las peores circunstancias para ejercer el habla.) , situaciones de estrés, ...
- Hábitos incorrectos:
- Eliminar hábitos incorrectos como: respirar por la boca,hablar más alto o en un tono inadecuado,evitar aclarar la garganta (carraspeo) y no toser con fuerza.(La forma más segura y eficiente de aclarar la garganta es seguir una estrategia muy sencilla: respirar lo más profundamente posible, manteniendo la respiración por un momento y produciendo una "H" silenciosa y forzada mientras se exhala el aire.),evitar forzar la voz cuando ésta no está bien, chillar, gritar frecuentemente, ...hablar susurrando,hablar mientras se realiza un esfuerzo físico importante (ej. Levantar o moverse con algo de peso)
- La mayoría de estos hábitos pueden corregirse o modificarse para que, si se dan, el perjuicio para la laringe sea el menor posible.
- Hábitos correctos
- Mantener una buena hidratación de las cuerdas bebiendo agua, haciendo gárgaras, tomando vahos, Las cuerdas vocales necesitan estar bien lubricadas con una capa delgada de moco. Para ello, lo mejor es beber al menos 1,5 litros diarios. En cambio, las bebidas alcohólicas y con cafeína disminuyen la lubricación que las cuerdas vocales necesitan. Un ambiente seco también complica la situación y ciertos medicamentos, como los antihistamínicos, los antidepresivos y los antihipertensivos, provocan sequedad de la mucosa.
En personas que necesiten hablar mucho por su profesión tener periodos de descanso y no forzar la voz.
- Postura corporal correcta.
- Alimentación correcta.
- Dormir 8 horas mínimas diarias y evitar los gritos y las tensiones psicológicas. Durmiendo menos de 6 horas llega el cansancio vocal y la predisposición a sufrir lesiones. Con los gritos pueden aparecer nódulos y con la tensión una mayor posibilidad de lesión, al contraerse más las cuerdas vocales.
- No hablar por encima de nuestras posibilidades. Cada persona tiene una resistencia que depende de sus características personales y de su entrenamiento vocal. Cuando se sobrepasan estos límites aparece la disfonía y la predisposición a padecer enfermedades vocales. Por lo general, se puede hablar cuatro horas diarias y cantar dos.
- Buena salud general, ejercicio y alimentación equilibrada. Con un buen estado de salud general se opone una mayor resistencia al esfuerzo vocal.
- Acudir al otorrinolaringólogo. Las alteraciones de la voz que duran más de 15 días suelen reflejar una alteración estructural en las cuerdas vocales que puede incluso llevar a la aparición de neoplasias (cáncer glótico). En casos siempre hay que consultar con un otorrinolaringólogo.
- Hablar poco en caso de laringitis. De no ser así pueden aparecer hemorragias y otras lesiones estructurales.
- Utilizar bien los recursos vocales. Cuando se notan las venas del cuello al hablar, significa que se grita o que se agota el aire de los pulmones.
Lo más importante es que el paciente se dé cuenta de cómo habla y qué pautas sigue para hacerlo para así intentar evitar o corregir aquellas que no realice correctamente.
De la misma forma se debe concienciar a la población de la importancia de su voz y de la incorporación a su vida diaria de una serie de hábitos para cuidarla y mejorarla.